Pisó tu móvil por la bandeja de entrada, con delicadeza, como esperando el permiso, ese leve tintineo en la pantalla, y el mágico sonido de un mensaje con latido; quedó por unos instantes diluido entre otras frases, palabras huecas o quizás algunas importantes. Se levantó de puntillas para recorrer curioso ese almacén de alegrías que tus ojos habían acariciado antes para acomodarse el primero en tu lista de solicitantes.
Cruzó ya más seguro hasta los elementos enviados, columpiándose en la osadía de un rayo de sol que en ese momento cruzaba ,y rozó sólo en la superficie letras que no le pertenecían, pero sólo por ser tuyas adquirían el matiz de interesantes. Vinieron luego unos minutos de extravío involuntario por tus juegos, tus borradores y hasta tu galería de imágenes.
Había temor en esas ocho letras puestas en fila para construir los cimientos de un deseo todavía crisálida.
El calor de tus yemas le avisó del momento en que por fin tus pupilas descendían hasta el dibujo de ese sobre naranja. Se abrió casi indefenso el escueto enunciado:
La T logró atraparte desde incluso antes, y cayó juguetona hasta el tobogán de su base.
Se enlazó por la E con un salto limpio y ya atrevido empeñada en no parar, salvando el espacio vacío para tomar aliento.
Volvía la E iniciando una dulce promesa abrazada con descaro al peralte de la S cimbreante, unida a la contundencia de la P que lucía la silueta de los sueños venideros; otra E impaciente remontó en línea la cuesta que se envolvía perezosa por el delicioso susurro de la R, y así hasta el torbellino de una O tímida ligeramente elíptica, como un broche de delicada armonía .
Desde ese óvalo perfecto, se lanzó hasta el perfil de tu sonrisa con cariño, como las cosas sin prisa. Se dejó arrullar por el baile de tus dedos que empujaban con alegría la tecla deseada; enviando mensaje decía : YA VOY …. las líneas más dulces y claras de la felicidad imaginada.
LA CUEVA DE LOS IMPOSIBLES
Hace 10 horas