El liquen en la piedra, enredadera de goma verde, enreda el más antiguo jeroglífico, extiende la escritura del océano en la roca redonda.
La lee el sol, la muerden los moluscos, y los peces resbalan de piedra en piedra como escalofríos.
En el silencio sigue el alfabeto completando los signos sumergidos en la cadera clara de la costa.
El liquen tejedor con su madeja va y viene sube y sube alfombrando la gruta de aire y agua para que nadie baile sino la ola y no suceda nada sino el viento.
“En nuestros dias, los viajeros tienen demasiada prisa por llegar, por llegar a toda costa, pero no se llega solamente al final del camino...En cada etapa se llega a alguna parte...a cada paso se puede descubrir una cara oculta de nuestro planeta... basta con mirar... basta con desear... con creer... basta con amar...” ( Amin Maalouf.)
Cuando los blancos vinieron a Africa, teníamos la tierra y ellos tenían la biblia; nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados. Cuando los abrimos, los blancos tenían la tierra y nosotors la biblia ( Jomo Kenyatta)
la sonrisa imaginada, intuida, esperada, en cualquier caso, la sonrisa lo primero...luego, una palabra, un abrazo, una mirada, un gesto, un cariño...no necesariamente por este orden ni todo a la vez.