martes, 21 de septiembre de 2010

chek-out

Suena el despertador aún en la penumbra de un domingo de horizonte incierto. Me arranco el ánimo de entre las sábanas y perpetro la rutina de los últimos 130 días.
Cuando enfilo la cuarta rotonda, una línea roja incandescente explota ante mis ojos y me regala un maravilloso amanecer que inunda con fuerza la estrecha grieta entre el cielo encapotado y la tierra adormecida.
Me cruzo con pocos vehículos, los últimos rezagados de una noche derramada entre humo ,alcohol y a saber qué otros anestésicos del hastío; por unos kilómetros esa soledad me aporta la calma suficiente para enfrentar mi último día de trabajo.
Llego puntual y despierta a la recepción. Todo sigue igual, pero con la certeza de que cada paso es el último de la temporada. Los pocos clientes cruzan la barrera de salida a cuentagotas, remoloneando en su tarea de cambiar el bañador por la camiseta de manga larga para emprender ruta de vuelta a casa. Empaquetar ordenadores, charlar del invierno que nos espera, de las anécdotas del verano, de cuántos volveremos el próximo año, galletas y cava para celebrar la culminación de cuatro meses intensos, intercambio de libros prestados, fotos, añoranza en las miradas, y si, un pellizco en el corazón porque esto se acaba.
Entrego mi uniforme y mi placa, me siento casi como la protagonista de una serie policíaca en su capítulo final ; firmo el finiquito, más abrazos, y tengo que empujarme a subir de nuevo al coche ... cerrar por fin esa etapa de un verano intenso y distinto.
P.D. ( pido disculpas) por la foto. Dado el lugar, la hora y las consiguientes imprudencias, espero no me lo tengais en cuenta.

13 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que tristes son los finales.
Da igual de lo que sea.

La foto es preciosa.

Besos.

Camy dijo...

Ha de ser precioso ver amanecer un domingo, despierta y bien despierta. Tu rutina de 130 días te ha permitido disfrutar de un amanecer tan hermoso cómo sólo pasa en tu tierra( yo disfruto de atardeceres únicos).
Nostálgica han de ser esas despedidas y nostalgia siento yo al visitar la playa ya sólo de paseo.
¿No quedará ningún hotel en invierno en donde puedas lucir uniforme?
Un besito

virgi dijo...

¡Ves? Al final, hasta da pena que acabe. ¿Y sabes que la foto me gusta? Tiene un movimiento c´´alido, no s´´e, as´´i lo siento.

Besitos, espero leerte con m´´as frecuencia.

Ladrón de Guevara dijo...

Los finales y los principios, en esta vida, se confunden a menudo y se difumian como esa foto que nos muestras, más clara de lo que te imaginas.

Cuídate.

Isabel dijo...

Lo que no olvidamos son las vivencias y los buenos recuerdos.
Cuando algo termina también se abre otro nuevo camino y una nueva incógnita de futuro, que espero te sea grato.

Un beso

Antígona dijo...

Me parece un buen presagio que justo el último día de trabajo te sorprendiera ese maravilloso amanecer. Como si algo te estuviera diciendo que el mismo día que algo termina un nuevo mundo se abre en tu horizonte.

Ya sé, los signos, como tales, no existen, pero nosotros los buscamos a diestro y siniestro tratando de interpretar lo que nos sucede y nos sucederá, quienes somos y quienes seremos. Y no me parece un ejercicio estéril. Somos seres que hablan y del mismo modo que desciframos palabras, tendemos a descifrar realidades, porvenires, recuerdos.

En cualquier caso, mejor encarás lo que ha de venir a partir de un presunto buen augurio que sin él. Eso seguro. Y a ver si poco a poco el miedo que acompaña a la libertad va cediendo para que puedas disfrutarla plenamente hasta que surjan nuevas ataduras.

Un beso!

Jesús Garrido dijo...

siempre estamos en un final, el día que sea el de verdad no lo disfrutaremos

manu dijo...

El fin de una temporada tiene su nostalgia, sobre todo la del verano, porque genera esa sensación que lo que vendrá será cuesta arriba.

El verano tiene esa libertad y buenas vibraciones, pero bueno, qué va!!! Hay que seguir!

Como dice “Toro”, buena foto.

Abrazo!

Miguel Baquero dijo...

Yo, con veinte años (y veintiuno) trabajé dos veranos seguidos en un hotel, como camarero, y guardo un recuerdo precioso de aquellos días. He olvidado todo lo malo (los horarios, las discusiones, los cansancios) y tengo guardado como una joya el recuerdo de lo mejor

Juanjo dijo...

Has disfrutado de tu trabajo estival, ¿verdad? Es una lástima que se acabe lo bueno. A ver si viene ahora algo mejor.

Besos.

Raúl dijo...

Qué bien escrito.

Lúzbel Guerrero dijo...

¡Me perdone Ud.!; ¿no podría poner esa afoto más lejos de la otra tan chula del amaneser? ;¿no ha notado que el sol gordito está más rojo que antes?
¡Sea buena y no me líe hoy con escusas de madrugones! ¿o la afoto ls tomó uno de los juerguistas con resaca que vorvían a casa?
La veo un poco triste por dejar e currá...¡várgame! y yo que no veo la ora de que yegue la huerga para pasar desapercibío...
Dejcanse, y dele duro a la piltra por unos días, pasee con su perro; pero siga sonriendo como si er mundo ejtuviera yenito de guiris
¿No estrañanaba la pantuflas?; ¿er buen papeo?
Ahora podrá visitar amigos sin mirá er reló...er uniforme... pa' los soldaos

Aldabra dijo...

he sentido la misma nostalgia que has sentido tú... es triste cerrar esa puerta sin saber dónde abriremos la siguiente ¿verdad?

pero... hay que ser positivos, seguro que han sido 4 meses intentos con un montón de cosas interesantes... y eso es lo que tiene que llenar ahora tus amanaceres, en espera de que lleguen otros iguales o mejores.

mucha suerte y ojalá que encuentres pronto otro trabajo, de corazón te lo digo.

biquiños,