lunes, 19 de enero de 2009

estupor y temblores

No: si por algo merece ser admirada la japonesa –y merece serlo- es porque no se suicida. Conspiran contra su ideal desde la más tierna infancia. Moldean su cerebro: “Si a los veinticinco años todavía no te has casado, tendrás una buena razón para sentirte avergonzada” ,“si sonríes perderás tu distinción”, “si tu rostro expresa algún sentimiento, te convertirás en una persona vulgar”…..( )
( )… Porque en resumidas cuentas, la estocada, que a través de todos estos dogmas incongruentes, se ha atestado a la nipona es que nada bueno debe esperar de la vida…..( )
( )….Aspira a trabajar. Teniendo en cuenta tu sexo, existen pocas posibilidades de que puedas labrarte una buena educación, pero aspira a servir a tu empresa.
Trabajar te hará ganar dinero, el cual no te proporcionará ninguna alegría pero al que eventualmente podrás recurrir, en caso de matrimonio, por ejemplo –porque no serás tan estúpida como para creer que alguien pueda interesarse por ti únicamente por tu valor intrínseco… ( )
( ) … Tu obligación es sacrificarte por los demás. No obstante no se te ocurra pensar que tu sacrificio hará felices a aquellos por quienes te sacrificas. Eso sólo les permitirá no avergonzarse de ti. No tienes ninguna posibilidad ni de ser feliz ni de hacer feliz a nadie.
Y si, extraordinariamente tu destino se librara de esas prescripciones, sobre todo no deduzcas que has triunfado: deduce que algo has hecho mal. En realidad, muy pronto caerás en la cuenta de tu error, ya que el espejismo de tu victoria sólo puede ser provisional. Y no disfrutes del momento: deja ese error de cálculo para los occidentales. El momento no vale nada, tu vida no vale nada. Nada que dure menos de diez mil años tiene valor alguno…..( )
( )….Existe uno, eso si. Un único camino al que tienes pleno derecho, a no ser que hayas cometido la estupidez de convertirte al cristianismo: tienes derecho a suicidarte. En Japón es sabido que el suicidio constituye un acto de gran honor….( )
( )… Esa es la razón por la cual proclamo mi más profunda admiración por toda nipona que todavía no se haya suicidado. Por su parte, seguir con vida constituye un acto de resistencia de un valor tan desinteresado como sublime.

Amélie Nothomb. Estupor y temblores.

3 comentarios:

Ladrón de Guevara dijo...

Gracias por este articulo. La verdad es que lo del suicidio si lo sabía, pero no todo lo que cuentan. Y no caemos en la cuenta de que la mujer no sólo está degradada en países árabes, pero a menudo se clama sólo contra ellos.

Gracias por visitarme. No dudes que volveré.

Un saludo.

TORO SALVAJE dijo...

Por favorrrrrrr, están así ahora?, en el siglo XXI?

No entiendo como pueden considerar a Japón un país avanzado.

Que horror.

Besos.

Raúl dijo...

El texto soberbio e instructivo. Me gustó.