viernes, 15 de enero de 2010

continente, contenido....


Contención, si , eso dijo … y acto seguido lloré.
Sentí cómo la última gota tomaba impulso y soslayaba ese borde, saltaba de mis ojos vaso de cristal temblando.
Ocho pares de iris se posaron en mis manos empeñadas en tapar la lluvia, mientras pensaba a la velocidad del rayo la forma de disimular el mar, la tormenta desatada … el por qué, carecía de importancia.
No eran lágrimas buenas, de esas que troquelan suave mejilla y piel , que limpian atascos y dejan la rabia interna deshacerse en mil pedazos . Eran las otras, las que cubren de lodo cuanto encuentran a su paso y siguen imperturbables… entrada gratis para la quintaesencia del fracaso.
Pocas y enredadas como un grito estrangulado, las buenas regresaron a casa , tragué con fuerza saliva amarga y el dedo índice puso la U en mis labios.
Esta mañana sin embargo, tuve la certeza que a ese no se qué interior,
le quedaban a lo sumo, horas para morder la puerta.

13 comentarios:

Onminayas dijo...

A veces necesarias; a veces inevitables; a veces intangibles... Siempre recordándonos nuestra propia fragilidad.

Besos, Iliamehoy.

siempreconhistorias dijo...

Bestial, Ilia querida. Se fue ya?
Beso lleno de buenas lágrimas.

ybris dijo...

Contenerse y llorar: descontenerse.
Y en este oxímoron terrible verlo:
las lágrimas se agotan y no la contención.
Contenerse es sólo confiar en bordes;
llorar es explotar,
aunque nos quede el barro.
Ninguna contención hay que no acabe a
mordiscos con la puerta que la encierra.

Tus palabras son hoy todo un poema.
Gracias y besos.

TORO SALVAJE dijo...

Vaya.
Lo siento.
Espero que haya pasado ya.

Besos.

Antígona dijo...

Supongo que la quintaesencia del fracaso nunca deja de entrar y salir de nuestras vidas. Y que nunca puede dejar de hacerlo. Porque a seres errantes como nosotros, tan proclives la error, tan sujeros al capricho de las circunstancias, el triunfo pleno, definitivo, siempre nos estuve vedado.

Quizá por ello lo mejor sea asumir su posibilidad y su inevitable presencia cuando aparece. Y entrenarse en la certeza de que no hay fracaso insuperable. En la convicción de que somos capaces de resucitar una y mil veces.

"¿Quién habla de victorias?
Sobreponerse es todo"

¿Recuerdas?

Besos y una sonrisa sin índices!

Ladrón de Guevara dijo...

¿Cómo va todo? Cuanto echo de menos no tener tiempo para leerte y disfrutar tus palabras con más detalle.

Maldito invento el del tiempo.

Cuídate.

RMC dijo...

Excelente texto que compartes y bonito blog,
un placer pasar por tu casa
que tengas un feliz fin de semana
un abrazo
RMC

Miguel Baquero dijo...

Vaya, siento verte con esas lágrimas, espero que te recobres pronto

virgi dijo...

¡Muchachita linda! Llorar es sano y arrastrar el barro también. Ya verás que luminosos lucirán los senderos a poco que sonrías, querida Ilia.
Montón de besos

Aldabra dijo...

creo que llorar siempre es bueno, no hay porque reprimir lo que necesita salir al exterior... sean como sean esas lágrimas, incluso como las que describes...

¡tengo llorado tanto! lágrimas de todo tipo: impotencia, rabia, dolor, desesperación, fracaso, pena, nostalgia, miedo, angustia, alegría, susto...

el texto es hermoso, illia, muy muy bello, es pura poesía...

hoy me quedo con:

"sentí como la última gota tomaba impulso y soslayaba ese borde, saltabad de mis ojos vaso de cristal temblando"

biquiños,

p.d: y ánimo.
la foto también es una pasada.

POLIDORI dijo...

Los humanos podemos llegar a ser desmesuradamente crueles.

Espero que todo quede lo antes posible solamente en una entrada en un blog.

Te envío todo mi cariño y mi afecto.




John W.

El Drac dijo...

Hola amiguita se ve que eres una mujer perfeccionista, si has llorado así por un fracaso de los miles que tendremos en la vida; no te desmoralices;llora pero sigue adelante todo se consigue con la perseverancia. Un abrazo.

Juanjo dijo...

A pesar de los momentos malos, te deseo el mayor de los éxitos en tu lucha. A ver si así se compensan las amarguras.