domingo, 9 de enero de 2011

vidas y alas










Algunos prefieren seguir una estrella conocida, que no se mueva, en perfecto orden, sin salirse de la fila….
Otros, aún agarrados a la norma, miran hacia otro lado, quizás sólo dudan, pero arriesgan nuevas formas….








También aquellos de hermosura imperfecta, desafían el equilibrio y sobreviven con estilo propio entre hermanos con más suerte, pero tampoco ajenos a la tristeza....









Los hay que dibujan imposibles, retando armonías nuevas, intrépidos ,aparentemente invencibles, minimizando a los que conservan temores y tan sólo aciertan a desplazarse con pasos cortos, maestros en objetivos tangibles.

Asimismo las masas ordenadas, siguen la ley pluscuamperfecta, aunque la vida siempre permite la algarabía de los que seguimos buscando otros lugares posibles .

16 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Serán más felices?

Quizás si.

Besos.

virgi dijo...

¡Muchacha, qué preciosa entrada!
Un batir de alas, un zig zag en formación, una pluma que llega a mi balcón...
Me ha encantado, pero mucho mucho.
Voy a saborearlo otra vez.
Montón de besos

Ladrón de Guevara dijo...

Yo siempre he defendido que los no hay nada inventado, sólo reinterpretaciones de lo mismo, nuevos significados, nuevos caminos.

Por eso creo que, una vez has aprendido a vivir, debes reinterpretar tus aprendizajes, y quien sabe, dar una vuelta de tuerca a tus límites.

Reyes dijo...

Me gusta verlos volar.
A menudo miro hacia arriba.
Precioso post.
Besos.

Miguel Baquero dijo...

Qué bonita metáfora, los pájaros y nosotros

Antígona dijo...

No es fácil encontrar el propio lugar, más cuando éste carece para nosotros de coordenadas espaciales y, si me apuras, hasta temporales. Pero diría que ese lugar tiene antes que ver con la algarabía que sucede al agitar de las alas y al vuelo que con cualquier posición fija y estática.

Es así como me gustan los pájaros, batiendo las alas de su libertad. Es así como los envidio, cuando con plena inconsciencia de su tremendo privilegio y con la naturalidad con que nosotros respiramos se alzan por encima de nuestras cabezas desafiando la ley de la gravedad. Son el vivo relato de la ligereza, de la falta de lastres, de la burla a las pesadas losas que atan nuestros pies a la tierra. Y no sólo nuestros pies.

Qué hermoso texto. Como siempre.

Un beso y una sonrisa.

La mirada del mono dorado dijo...

que bonito texto.

Hay una frase que dice: Los pájaros son patrimonio del cielo.

Todos deberiamos volar libres.

Nómada planetario dijo...

Que juego tan admirable han dado estos pajaritos y sus actitudes.
Besos desde mi chimenea.

Arturo Valmonte dijo...

Los hay de todo tipo, eso es lo bueno: pequeños, enormes, solitarios, grupales... Mis preferidos son los albatros.

Una entrada preciosa.

Besos

Lúzbel Guerrero dijo...

¡PLÍÑ! Impresionante

Isabel dijo...

Hermosos, tanto en solitario como es esa algarabía, por cierto, me encanta esa palabra.

Muchas sonrisas

mi nombre es alma dijo...

Los pájaros como los jilgueros son alquimistas, convierten la miga de pan en canto.

Aldabra dijo...

otros lugares imposibles, que encontramos, pero a nuestra manera.

hace unos momentos escribía un correo a un amigo, hablábamos de otra persona y su singularidad y yo le decía, que bienvenidos los singulares, que cada uno sea lo que quiera ser, porque lo que digan los demás "no sé me importa un pito", y le copiaba el poema de Oliverio Girondo, que te voy a dejar también a ti.

Para los libres:

"No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando."

biquiños,

Aldabra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alex B dijo...

Qué bonita entrada.La he leido varias veces.
Reinventarse continuamente y cambiar de plumaje de vez en cuando.
Besos

Juanjo dijo...

Buscar lugares posibles es, de alguna forma, agitar esas alas invisibles que no sabemos utilizar.

Suerte en tu viaje.

Besos.