viernes, 18 de septiembre de 2009

tras la cortina azul

A mi padre se le escapan las venas; bajo la piel huyen asustadas presintiendo el pinchazo inminente; en su rostro adivino un velo de dolor, eso si, escondido tras la fuerza que todavía le sostiene.
Su corazón volvió a hacer escala en un puerto fuera de ruta, y de nuevo pasa sus noches tras la cortina azul, con comida transparente y oxígeno de prestado.
Las horas caen a gotas en ese universo de lágrimas contenidas y sufrimientos clasificados en expedientes; él en la cama, y yo, acurrucada en el rincón observamos la vida latir a otro ritmo: el ángel que nos guardó la primera noche, el que dio el empujoncito a ese corazón perezoso, entra avalado por su sonrisa y su cara de bueno; tras la puerta se escucha el taconeo de Barbie-cirujana que desfila por el pasillo; al-magrehb pasa la mopa en círculos matemáticamente estudiados; un gemido insistente suena atroz al otro lado de la planta; el carrito de la cena chirría, hiriendo oído y olfato ( me recuerda tanto a los menús de los aviones!!!); un auxiliar de amarillo toma la presión y la temperatura, eficaz pero sin alma; la enfermera –nomevayaadescuadrarelprograma- entra con prisa, pincha y sale casi sin mirarle a la cara… y así en un incesante goteo que sigue las 24 horas de un día que parece tener más.
Y así mi padre escala poco a poco hasta el umbral de la vida, la que espera seguir teniendo tan pronto le han permitido descorrer de una vez, la cortina azul.

14 comentarios:

siempreconhistorias dijo...

Despalabrada deseo que el umbral de la vida traspase de tu mano, que los que hemos mirado entre cortinas azules sabemos de esos pálpitos. Fuerza,querida Ilia. Para lo que quieras sabes dónde estoy.
Abrazo.

POLIDORI dijo...

Es muy complicado todo lo que nos cuentas.

24 horas que se convierten en 24 vidas interminables llenas de emociones, sentimientos, incomodidades, dolores propios y ajenos, vidas que se escapan y vidas a las que a duras penas no se les deja escapar...

Pero siempre el dolor.

Te deseo todo lo mejor.




John W.

ybris dijo...

Dolor de vivir mientra se espera y se teme.
Alegría de mirar con esperanza.
De esa mezcla estamos hechos.
Todo mi afecto acompañándote en esa espera esperanzada de que quede ya abierta del todo sin retroceso posible la cortina azul.

Besos animosos.

TORO SALVAJE dijo...

Espero que se mejore bien pronto.
Ese universo es terrible.
Venga, ánimo y que todo vaya muy bien.

Besos.

Miguel Baquero dijo...

Espero que se mejore tu padre, que tengas mucho ánimo, qu se quede descorrida mucho tiempo (para siempre, ¿por qué no?) esa cortina azul.

mi nombre es alma dijo...

No hace mucho estuve tras la cortina azul que descorrí por mi propio pie gracias a gente con uniformes verdes. Toda una alegoría de color y ¿por que no? de vida.

Un abrazo, espero vaya todo bien

virgi dijo...

Todos sabemos más tarde o más pronto de cortinas que se abren o se cierran, de las sonrisas que esperamos desesperademente, de una palabra que nos indique la vuelta a la vida.
Que te lleguen pronto esas sonrisas, esas palabras, esa puerta que se abre para salir al sol nuevamente.
Un abrazo, de los grandesgrandes.

Ladrón de Guevara dijo...

Muchos ánimos en estos días. Mucha fuerza porque es lo que nos mantiene.

Nuestros mejores deseos.

Espero que te llegue la fuerza de mi abrazo.

Cuídate.

June dijo...

A veces la vida parece que se escapa , y la cortina azul puede ser un buen sitio para empezar de nuevo.
Ánimo y que así sea .

ALEX B. dijo...

Deseo que puedas descorrer la cortina azul, y la roja y la verde y la amarilla y todas las cortinas que te pudiesen entristecer.

Un fuerte abrazo Ilia

Juanjo dijo...

Espero que todo vaya muy bien y tu padre se recupere pronto.

Besos.

monik dijo...

Me he cruzado por casualidad con tu blog (que por cierto, es precioso) y esta entrada me ha llegado al alma. Yo he pasado muchas veces por lo que escribes y la última vez el corazón de mi padre se gastó del todo...
Mucho ánimo, ojalá que todo salga bien y no tengais que oler esa comida tan mala en muchisimo tiempo. Un abrazo grande!

Aldabra dijo...

espero que la cortina haya desaparecido y que ya no estés acurrucada en una esquina.

biquiños,

Antón Abad dijo...

Ahora que voy entendiendo más, lamento mis jueguecitos de palabras ante un momento difícil tras las cortinas; me siento como esa gente que te dice: ¡anímate!, como si a uno no le gustara esa posibilidad.
Leer este texto es como haber estado allí, y el ánimo entra en estado de alerta vigilante, con los dedos cruzados para que todo pase pronto.
Un fuerte abrazo.