domingo, 27 de septiembre de 2009

y...ahora, echo de menos... (2)

La dunas de Merzouga, el olor de mis libros nuevos en septiembre, a mi madre con mi edad, la lancha de Tortuguero, la calma de Puerto Viejo, mis risas de los 16, el patio de mi primera casa, el vamos a la cama con pijama y chupete, el horizonte esférico de Patagonia, los abrazos de Jorge, la biblioteca de Efeso, mi flequillo de primera comunión, las utopías limpias, un café antes del insomnio, los macarrones de Asmita, Tamel por la mañana, la seguridad en las manos de mi padre, una noche sin dudas, la blancura de Pamukkale, la imaginación sin cerrojos, el verso más ágil, los sueños de una pieza, mi cabeza con pájaros, un billete a Atenas, el mar todos los días de la semana, querer y seguir creyendo que puedo, decir no sin remordimientos, masticar el sí con ganas, sentirme casi siempre, dormir ocho horas largas…..
Y no sé si debo continuar, porque si me miro por dentro, aún puedo ver, casi tocar, cada una de esas sensaciones que guardo garabateadas incluso cuando como ahora, las echo de menos.

16 comentarios:

POLIDORI dijo...

Tenemos que sentirnos afortunados de poder echar de menos todas estas sensaciones. Es lo que somos todos y cada uno de nosotros.

Evidentemente no podemos volver atrás, pero mientras que todo esto perviva en nuestro recuerdo, seguirá haciendo que seamos lo que somos.




John W.

Alejandra dijo...

Si tan solo lo que nos queda despues de los momentos vividos son los recuerdos... Por que ahogarlos en el mar de nuestra memoria?

Bellas palabras.
Besos...

ybris dijo...

Claro. Basta echar de menos lo sentido para no poder dejar de echar de menos esas mismas sensaciones.
Pero es dulce recordar con nostalgia.

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Si sientes esa nostalgia es porque tu vida ha sido plena.
Piénsalo así.
Míralo como un privilegio.

Besos.

Onminayas dijo...

Siempre es bueno recordar: nos permite sentirnos vivos y seguir tirando p´alante.

Un placer tu lectura.

virgi dijo...

Preciosos todos esos retazos que guardas. Más que melancolía, veo una existencia llena de vida.
Me da que eres un sol, Ilia...¿a que sí?
Mil besos, uno por cada recuerdo

siempreconhistorias dijo...

Dulce y esponjoso y tranquilizador y...Si están garabateados dentro y puedes tocarlos aún,olerlos, echarlos de menos.Entonces todo va bien.Cuida esos recuerdos.
¡Un beso!

Regina dijo...

"masticar el sí con ganas"

ole ole y ole. Me quedo con esto.


Un abrazo!


todo bien. Y tú? cómo va todo?

Cuida't!

Ladrón de Guevara dijo...

Añorar es bueno, porque es recordar con cariño. Pero siempre hay sesaciones que echamos de menos y sensaciones que descubrimos por sorpresa.

Y aunque eches de menos todo eso, descubriras cosas nuevas.

Cuídate.

Angus dijo...

Me gusta. :)

monik dijo...

Que fantástico echar de menos todas esas cosas y a la vez poderlas casi tocar. Yo añoro hoy cosas que ayer odiaba pero me gusta recordarlas con una sonrisa.
Mil besos!

mi nombre es alma dijo...

Las sensaciones vienen y van, algunas nunca vuelven aunque si en tu pensamiento, otras puedes recuperarlas si pones empeño en ello, algunas hay que inventarlas por desconocidas, es una rueda que no para, el movimiento perpetuo que muchos ilusos han tratado de descubrir.

Un abrazo

June dijo...

Yo, lo que más , una noche sin dudas, sin niguna ídem.
Un besito.

Jorge Ángel Aussel dijo...

iliamehoy:

Muchas gracias por tus palabras, por tu visita y por animarte a dejar en mi espacio tu opinión, que tan importante es para mí y para el crecimiento del blog.

Lo más importante es el presente, es lo único que tenemos. El pasado ya no existe, y el futuro tampoco. Aunque a veces nuestra humanidad eche tanto de menos, lo que es normal...

Saludos desde Ángel Poético.

ALEX B. dijo...

Un pasado tan rico,invita a ser recordado de vez en cuando.A veces puedes casi tocarlo y a veces casi olerlo.Para mi los recuerdos olfativos suelen ser los más intensos.
Precioso texto,¡ójalá todas las nostalgias fuesen así de bellas!
Un beso

Aldabra dijo...

pues eres afortunada porque guardas cosas muy bonitas dentro de ti.

biquiños,