lunes, 23 de noviembre de 2009

Ayer, hoy, mañana.....




De nuevo escapo, intento salir de la coraza y vuelo medio apagada,
hasta ese mar de arena que presagia la calma.
Y miro la foto, sé que allí estaba pero no me reconozco,
no acierto a adivinar mi figura, la silueta que me ampara.

No puedo meterme de nuevo en esa imagen alargada,
esquiva,

que me recuerda que existí aunque ahora parezca lejana.

Ni seguir esos pasos, que se ocultan entre granos de arena,
perdidos en la infinitud de un presente abrumado,
diluido en disquisiciones que me llevan a la nada.

Y el corazón me dice, salta, no pares ahora,
mientras,
las ganas resbalan una y mil veces en esa masa,
los pies hundidos y las fuerzas menguadas.

No me basta saber que pasará, que se trata de otra etapa,
ya va siendo hora que procure,
sentir el presente,
lo único que me concierne,
no echar tantas cosas de menos, no alzar demasiado la mirada
procurando para mañana.

Que el ahora sólo es tangible si le permito un respiro a mi alma.

16 comentarios:

POLIDORI dijo...

Vivir sin fe y esperanzas no es bueno, pero tampoco lo es vivir solo para las esperanzas y la fe.

Al menos tenemos que intentar vivir. Con todo lo bueno y todo lo malo que ello implica.

Tenemos que intentarlo.




John W.

TORO SALVAJE dijo...

Cómo aconsejarte?
No soy capaz.
La vida no es fácil. Al menos a mí me resulta cada vez más complicada.
Intento aceptarla pero cuando lo consigo me doy cuenta de que no me da grandes alegrías, ya ni pequeñas.
Espero que a ti no te ocurra lo mismo.

Besos.

mi nombre es alma dijo...

Dejar que respire el alma, que suspire, que suelte con su aliento aquello que nos atenaza para que podamos volver a redescubrirnos.

Un abrazo

Juanjo dijo...

Ya no nos podemos introducir en muchas de nuestras imágenes del pasado. A veces esto puede ser un alivio.

Cuando el presente se espesa y el pasado regurgita, es hora de echar un paso adelante.

Besos.

Miguel Baquero dijo...

Qué poema más bonito y más emotivo. Aquello de "No puedo meterme de nuevo en esa imagen alargada, esquiva, que me recuerda que existí" es escalofriante.

Mi enhorabuena por el arte con que expresas tu melancolía

Aldabra dijo...

¡tremendo texto y tremendas imágenes!

Es difícil dar consejos, animar, también yo tuve esas etapas y nada (casi nada) me serenaba. Porque lo peor es encontrar paz, creerse de verdad que las cosas mejorarán porque cuando vienen mal dadas cada hora es un suplicio, una ansiedad permanente. Hasta que llegó un día en que me conformaba simplemente con estar tranquila, sumaba los días para que hubiera más puntos positivos que negativos.

Y a pesar de todo lo malo que hubo en mi vida siempre tuve sueños, siempre tuve la fe ciega que aquel que de verdad desea algo con fuerza puede conseguirlo. Y así ha sido: Ayer hoy y espero que mañana.

No espero nada en concreto de la vida. Y al mismo tiempo espero mucho porque sigo teniendo esperanzas.

Tal vez no seas la de la imagen alargada de la foto porque tal vez hayas cambiado. A veces no reconocerse es bueno. Ya no soy la que fui, no sé si seré mejor o peor, pero soy otra que se siente más feliz siendo ahora lo que es.

biquiños fuertes,

p.d.: no te conozco pero créeme que de verdad intento transmitirte energía positiva, decirte que se puede.

Aldabra dijo...

Una vez escribí esto en el blog. El letrero todavía sigue en el espejo de la cómoda de mi habitación. Recordé este texto mientras te escribía el comentario, espero que no te moleste.

"Me gustaría empezar este post diciendo:

Hace ya 3 años, 2 meses y 1 día (por poner un ejemplo) que… Pero desconozco el tiempo exacto. No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde que el letrero llegó a formar parte de la decoración de mi dormitorio.

Congo me lo regaló un día. Estaba inmersa, por aquella época, en una de las múltiples terapias que he probado a lo largo y ancho de mi dilatada vida emocional. Me lo envió por correo electrónico desde ultramar, preguntándome: “¿Qué te parece así?”.

A mí me pareció tan bien que lo pegué en seguida en el espejo de la cómoda para verlo cuando me levanto, cuando me acuesto y todas las veces que paso por delante del espejo durante el día.

Dice así:

“Cada día no es una lucha, es un día más de tantos.

A ver qué me depara, no tengo que tener miedo.

Aldabra, ¡no te agobies antes de tiempo!”

Visto así, en frío, puede parecer una tontería supina, pero saber que Congo se implicaba conmigo, tomando mi ansiedad con el respeto que se merece y considerándola un problema serio, significó y significa mucho para mi. Por eso ahora cuando me dice:

- ¿Por qué no quitas ya el papel del espejo? Ahora ya no lo necesitas, ya te encuentras bien.

Le respondo convencida:

- ¿Qué más te da? Déjalo que ahí está bien.

Y es que me gusta recordar cada día que, a veces, con un gesto y unas pocas palabras sencillas, todo es posible."

Más biquiños,

milagros dijo...

Precioso y emotivo poema.
Deja respirar el alma, es solo una cuestión de tiempo.
Un abrazo

virgi dijo...

Inspirar, espirar, inspirar, espirar...
Y la mirada en el horizonte, de arena o de agua, de montañas o de nubes.
Y tu sonrisa, siempre.

Mónica dijo...

A veces es mejor pensar que tenemos el pasado por delante. Para olvidarnos de la palabra futuro y disfrutar

Raúl dijo...

Pues permíteselo, no vayas a perderte este segundo, o éste, o este otro,...

ALEX B. dijo...

Respira, respira profundamente....
¡¡huellas que dan sombra!! interesante me han hecho pensar en un hombre hueco que troquela la arena a su paso.
un beso grande.

jordim dijo...

bonito texto, lastima que yo no sea muy optimista..

ybris dijo...

Una silueta irreconocible en el desierto.
A veces somos eso.
Cuesta identificarse y quizás se trate sólo de
"no echar tantas cosas de menos, no alzar demasiado la mirada..."

Besos.

Robërto Loigar dijo...

Si pudiera decirte que cualquier viaje, por largo que sea, es mejor llevar un ligero equipaje.

Siempre ha sido así; ayer, hoy, mañana...

Besitos siempre!

ordago13 dijo...

Que huellas más molonas en el desierto